Todo empezó cuando nuestro amor por el Ártico nos llevó a mudarnos allí de forma permanente. Durante 6 años estuvimos mostrando nuestro barrio ártico a viajeros que compartían nuestra misma filosofía. Amor, respeto y curiosidad por la naturaleza y los animales. Poco a poco nuestro profundo conocimiento del Ártico dio lugar a expediciones mucho más especiales, remotas y raras.
Nos obsesionamos por facilitar y crear experiencias viajeras profundamente transformadoras, sin dejar de lado el confort y la comodidad. El Ártico, hasta hace muy poco tiempo, estaba reservado a científicos y exploradores que sufrían en cada expedición. Nosotros soñábamos con democratizar y hacer realidad los sueños viajeros de personas de a pie. Sin necesidad de ser científicos o exploradores del siglo XXI.
Y de ahí dimos el salto al mundo fuera de los territorios polares. Siempre basándonos en la misma filosofía de ver animales en sus hábitats naturales sin renunciar a la máxima comodidad. Galápagos, Kenia, Uganda, Patagonia…facilitando los encuentros con lo salvaje más espectaculares del mundo.
Porque creemos firmemente lo que ya dijo Jaques Cousteau. Que solo protegemos aquello que queremos y entendemos y viajar es, sin duda, una forma extraordinaria no solo de ampliar tu mundo sino de crear embajadores de lo salvaje de por vida.